
Los aficionados a la detección de metales no solo encuentran objetos de valor perdidos, sino que también pueden abrir puertas al pasado. En este sentido, uno de ellos ha localizado enterrada en la playa norte de la Pobla de Farnals una granada de mano de las utilizadas durante la Guerra Civil. El hallazgo, que tuvo lugar este viernes, desplegó a un operativo de Técnicos en Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX) para retirar el artefacto que, en palabras del alcalde de la Pobla de Farnals, Enric Palanca, «después de noventa años, todavía puede ser letal».
Según ha explicado el munícipe, podría tratarse de un «modelo de fabricación polaca» y está rodeado por una «costra petrificada de barro oscuro». Asimismo, ha añadido que las corrientes marinas deben haber sido las responsables de transportarlo hasta la costa y que no se le ocurre otra procedencia «que no sea el Grau Vell de Sagunt, donde se puede apreciar ese mismo material oscuro de las escorias de los altos hornos».
Las huellas de la guerra
Palanca también ha confesado que, aunque se conservan todavía fortificaciones militares en El Puig, las construcciones «no llegaron a estar ocupadas ni plenamente operativas», por lo que le extraña que la granada de mano pudiera proceder de ahí. «No existen evidencias de presencia militar en la playa de la Pobla de Farnals», concluye el alcalde.
Ante descubrimientos como estos, es innegable que las consecuencias derivadas de las guerras continúan presentes por mucho que pasen los años. «Si casi un siglo después todavía quedan restos potencialmente peligrosos en España, ¿durante cuánto tiempo seguirán encontrándose amenazas todavía peores en Ucrania o Palestina?», se cuestiona Palanca.




