
Tras la fiesta de la espuma, que tuvo que finalizar antes de lo previsto, el tiempo cambió.
Viento, amenaza de lluvia y la posibilidad de que hubiera que suspender los actos nocturnos.
Pero, pasadas las 11 de la noche, todo había vuelto a la normalidad.
Y el correfoc tomó el paseo Marítimo, para deleite de los vecinos, sobre todo los más jóvenes, siempre dispuestos a compartir el fuego con los mismísimos «dimonis».
Las fotos son cortesía de Luis Alamá.












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